Con la pinta de hoy, pero con el sonido de ayer, la orquesta de salsa colombiana La 33 dio un reporte de la actualidad de la salsa en el Webster Hall de Nueva York. Su presentación fue parte del GlobalFest 2011.
¿Rockeros salseros?
Si alguien no los conoce y llega en un intermedio lo que menos creerá es que tiene un número de salsa al frente. Los tiempos de orquestas uniformadas quedaron en las carátulas de los discos de vinilo. En el escenario hay gorras de béisbol, gafas oscuras, tenis, jeans, pelos largos y trenzas. Parecen una banda de rock o reggae hasta que los trombones, los teclados y la percusión entran en fusión. El tema que abre es La 33 una tarjeta de presentación con la intención de poner a gozar. El telón está abierto y la función sigue con Guayabo y Salsa resucitó. El mensaje es claro: La 33 es salsa al estilo Fania hecha en Bogotá, Colombia.
Llega lo inevitable
La segunda tanda explica aún más lo que es La 33. Con Anny's Boogaloo el sonido entra y sale de un tributo a los soneros de ayer. Un tema fresco, con descarga y melódico. Se prende el fuego del jam de ciudad. Así dan paso a La pantera mambo, la adaptación del tema de Henry Mancini que los dio a conocer. Es latin jazz con cultura popular. Los salseros animados. Comparada con las anteriores es una tonada suave. Los músicos muestran lo que tienen uno por uno. Y así se llega al rock. The Police. Era imposible que lo siguieran ocultando. Aman la salsa y otros adobos. El cantante Pablo Martínez, el de las trenzas, se hace en el centro y abre su boca: "Roxanne, you don't have to put on the red light". Los anglos la reconocen y siguen "those days are over, you don't have to sell your body to the night". Rock y salsa al tiempo es el sueño de toda una generación.
El remate
De regreso a la salsa dura con La tormenta (sand storm) para enloquecer a la pista. Bajan a asuntos del corazón con Soledad, pero se sigue bailando. La presentación es corta y se anuncia el final cuando apenas los bailarines están calentando. El tiempo es suficiente para confirmar que sí, evidentemente la salsa resucitó.

